Para grabar un disco podemos ir en bata y zapatillas.
Pero un concierto yo creo que es otra cosa. Tanto trabajo debe ir acompañado siempre de una buena puesta en escena, sencilla pero correcta.
El vestuario puede tomar dos tendencias.
Pasar desapercibido, por esto lo del negro que concentra la miradada del espectador en el rostro del cantante que deberia siempre reflejar lo que esta interpretando (alegría, espiritualidad, dolor). Muy apropiado cuando el repertorio es variado.
O, totalmente intencionado. Pongase música tradicional con trajes populares, o trajes de época.
De todas formas una buena interpretación vocal y corporal es lo que mejor viste al coralista. Y que el público note que disfruta. Salir a entregarse al público, eso es lo que cuenta.
Para eso se ensayan horas y horas.
Para eso te aprendes de memoria las partituras hasta que se te meten en el tuetano.
Para eso repites las frases en tu casa cientos de veces torturando a familiares y vecinos.
Si nó tenemos la intención de entregarnos al público no sirven de nada puestas en escena, vestuario maravilloso, uniformes.
Si hubiera un test de motivación antes de salir a un escenario.
¿Quienes saldrian?
miércoles, 31 de diciembre de 2008
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