No hay que desesperar nunca, quizas dentro de 2000 años, en Alcañiz tendremos la misma pasión coral que estos pastelitos.
Bueno la canción no es la leche, y el final es estridente, igualico que "lo que el viento se llevó". Pues eso, al infierno.
Miguel Romeo.
domingo, 5 de julio de 2009
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